sábado, diciembre 31, 2005

IV. Meditación sobre el vacío


Todas las substancias son parte de mi propia consciencia.
Esta consciencia es vacía, increada, y no cesante,
Meditando así,
Deja descansar la mente en el increado estado
Como el llover de agua sobre agua
La mente debe ser dejada en su propia postura fácil mental
En su natural inmodificada condición clara y vibrante
Manteniendo este relajado, increado estado de la mente
El renacimiento en la rutina juego realidad es seguro evitado
Medita sobre esto hasta que tú seas ciertamente libre
Libro tibetano de los muertos
El "Bardo Thödol" se atribuye a Padmasambhava, el monje que, a mediados del siglo VII, llevó el budismo al Tíbet fundando el primer monasterio, aunque se cree que fue Karmalingpa quien encontró en el siglo XVI el texto perdido que se conocía con el nombre de "La liberación del estado intermedio por la escucha", sabiéndose, no obstante, que venía siendo transmitido de forma oral desde el siglo XIV.
Por otro lado, fue el Dr. Evans-Wentz quien lo publicó por primera vez en occidente, en el año 1927, bajo el título de "El libro tibetano de los muertos".
La obra versa sobre el "estado intermedio", aquel que sobreviene después de la muerte y previo a un nuevo nacimiento, siendo una "guía para los que desean traspasar la muerte y convertir el proceso en un acto de liberación". Su valiosa perspectiva se centra en plantear la muerte como un estado (bardo), de consciencia distinto al estado de la vigilia o del sueño en su manifestación, pero similar en escencia, formando los seis estados de conciencia del ser humano un proceso uniforme. El "Bardo Thödol" se atribuye a Padmasambhava, el monje que, a mediados del siglo VII, llevó el budismo al Tíbet fundando el primer monasterio, aunque se cree que fue Karmalingpa quien encontró en el siglo XVI el texto perdido que se conocía con el nombre de "La liberación del estado intermedio por la escucha", sabiéndose, no obstante, que venía siendo transmitido de forma oral desde el siglo XIV.
Por otro lado, fue el Dr. Evans-Wentz quien lo publicó por primera vez en occidente, en el año 1927, bajo el título de "El libro tibetano de los muertos".
La obra versa sobre el "estado intermedio", aquel que sobreviene después de la muerte y previo a un nuevo nacimiento, siendo una "guía para los que desean traspasar la muerte y convertir el proceso en un acto de liberación". Su valiosa perspectiva se centra en plantear la muerte como un estado (bardo), de consciencia distinto al estado de la vigilia o del sueño en su manifestación, pero similar en escencia, formando los seis estados de conciencia del ser humano un proceso uniforme.
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Los inventos que el humano hace para enfrenterse a los desconocidos son infinitos.
akikaze ya
ware ni kami nashi
hotoke nashi
秋風や
我に神無し
佛無し

viento de otoño:
no hay dioses para mí,
no hay budas
Masaoka SHIKI
(trad.: José María Bermejo)
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